El origen de este post ha sido el graciosísimo vídeo de David Bravo relacionado con los videojuegos. Me ha entrado el gusanillo de hablar un poco más de videojuegos y, por ello mismo, en él voy a realizar una interpretación cambiando varios datos con tal de hacer más interesante el supuesto. Y para ello voy a centrarme en los MMORPG. Debemos tener en cuenta que los mundos persistentes multiusuario están ganando cada vez más usuarios. Ya no se limita a cuatro informáticos que los conocen, a quienes se les señala con el dedo mientras se sonríe, sino que incluso en algunos de estos mundos grandes empresas han realizado inversiones para favorecer su presencia, ya sea con oficinas virtuales como con publicidad. A pocos les será desconocido el nombre de Second Life que, en mi opinión sin contar con características especiales ni contenidos fabulosos, ha conseguido un gran renombre. Basta con contar con Second Life en nuestro titular para que la noticia se convierta rápidamente en comidilla de muchos y aparezca en todas las páginas de contenido generado por usuarios.
Pero como siempre, el problema aparece cuando problemas del mundo real tienen su equivalente en estos apacibles lugares, y en este caso podemos encontrar dos grandes temas: la Propiedad Intelectual de los objetos que se van creando, y la posibilidad de obtener dinero real a cambio de nuestros objetos virtuales, temas que ya toqué en mi post "Cuando lo virtual se vuelve demasiado real". No obstante, en este post quiero tocar otros aspectos de este tema, respecto a otros delitos que pueden ser cometidos en el ámbito virtual. Qué sucede cuando conductas delictivas como el hurto en el mundo real son llevadas a estos mundos electrónicos?
En el caso del World of Warcraft, en el que el tráfico de objetos no está permitido por la empresa creadora, nos encontramos dentro de sus Términos de Uso con el siguiente párrafo
Así, tenga en cuenta que Blizzard Entertainment es propietaria o, en su caso, ha licenciado en exclusiva todo el contenido que aparece en el “World of Warcraft”. Por tanto ¡nadie tiene derecho a “vender” contenidos que sean propiedad de Blizzard Entertainment salvo ella misma!. Por tanto, Blizzard Entertainment no reconoce ninguna reclamación de propiedad fuera del “World of Warcraft” o la pretendida venta, donación o tráfico en el "mundo real" de ningún objeto relacionado con el “World of Warcraft”.
Bien, de acuerdo con este apartado del TOS del WoW, la propiedad de todos los objetos presentes en el juego (incluída nuestra super espada ganada con el sudor de nuestra frente) es propiedad realmente de Blizzard Entertainment. Ahora bien, aquí podríamos comenzar a realizar una interpretación que (pese a que pueda ser discutida) pueda ser más interesante. Deberíamos analizar si nos encontramos con un caso de propiedad versus posesión material, factor difícil de identificar cuando hablamos de objetos que, en realidad, no existen en el plano físico. Ahora bien, de alguna forma tenemos algún tipo de derecho sobre este objeto que hemos conseguido, dado que se encuentra en nuestro inventario que, de alguna forma, podemos entender como algo similar a nuestra posesión. Ahora bien, qué sucede si se nos roba dicha espada? Realmente hay delito? Puedo ir a la policía de mi barrio a denunciarlo? (debo reconocer que me resultaría más que curioso ver la escena a través de una cámara)
Para decidir la respuesta a esta pregunta, debemos tener en cuenta que la razón del establecimiento de una serie de faltas y delitos en nuestro ordenamiento jurídico responde a la crítica que la sociedad hace a dichas actuaciones. Dentro del TOS del Wow podemos encontrar un apartado que podríamos comparar con este principio
Como todas las cosas, el “World of Warcraft” se rige por ciertas Normas de Conducta (las “Normas de Conducta”) que todos los usuarios del “World of Warcraft” deben observar. Usted tiene la obligación de conocer, comprender y cumplir dichas Normas de Conducta
Por supuesto, las normas de conducta, y cómo ve dichas conductas la sociedad no tiene por qué corresponderse con el mundo real, más en un mundo como el WoW en que oficialmente no hay una contraprestación directa por los objetos (es decir, en el caso de que nos robasen una espada no nos robarían nada que tuviera un valor real, otro tema sería el valor del tiempo utilizado para conseguirla tal y como sucede en la denuncia por gold farming). Así, la legalidad de la actuación en este mundo dependerá de si nos adecuamos a las condiciones establecidas
Tenga en cuenta que Blizzard Entertainment considera válidos y parte del “World of Warcraft” todos los estilos de juego, incluido el matar a enemigos de su raza y/o alianza así como la profanación de tumbas y cadáveres
Si se permite el matar como parte del juego, ya podemos entender que, dado que está permitido dentro del mismo código que da vida a nuestro personaje, el simple hecho de que nos roben un objeto difícilmente podrá encontrar respuesta. Por lo tanto, aparte de patalear un poco, poca cosa podremos hacer para defender nuestra posición.
En el caso de Second Life, la posibilidad de crear nuevos objetos que no pertenecían con anterioridad a los existentes en la Base de Datos de Linden Labs ha obligado a establecer nuevas condiciones. Basta con comparar los TOS de ambos mundos para darnos cuenta de las diferencias manifiestas que se dan en las condiciones
You retain copyright and other intellectual property rights with respect to Content you create in Second Life, to the extent that you have such rights under applicable law.
Todos los derechos de propiedad intelectual relativos al “World of Warcraft” (incluyendo, sin ánimo exhaustivo, la cuentas de usuario, los títulos, los códigos de ordenador, los temas, los objetos, los personajes, los nombres de personajes, las historias, los diálogos, las frases pegadizas, los sitios, los conceptos, el material gráfico, los inventarios de los personajes, los diseños estructurales o paisajísticos, las animaciones, los sonidos, las piezas musicales, los efectos audiovisuales, los hilos argumentales, los parecidos de los personajes, los métodos operativos, los derechos morales, así como toda documentación relacionada y las miniaplicaciones (applets) incorporados al “World of Warcraft”) son titularidad de Blizzard Entertainment o se encuentran expresamente licenciados por ésta.
Sin tener en cuenta si realmente se puede establecer dentro de una condición general de la contratación un apartado c
omo éste (renunciando a los derechos morales incluso de las frases pegadizas, de acuerdo con la redacción), podemos observar como el hecho de que en principio no se pueda crear contenido propio por parte del usuario para añadir al juego se refleja dentro de su TOS. Dicho apartado permite que se puedan realizar determinadas actuaciones legales con tal de defender un derecho tan claro como es el de la Propiedad Intelectual.
Por otro lado, hay una serie de conductas delictivas realizadas en estos mundos que no presentan mayor problema, dado que su tipificación se basa en el uso de medios informáticos para su perpetración. Debemos pensar que, por avanzados que sean, todos estos sistemas tienen una base informática, y ya dentro de la misma Constitución podemos encontrar en su Art. 18.4
La ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos.
Por lo tanto, la vulneración de derechos que nos corresponde como sujetos a través de un sistema de comunicación como son los mundos persistentes no tiene por qué quedar sin castigo. Otro tema es que nuestro pobre yo virtual no cuente con la misma protección, al menos hasta que se apruebe también una Constitución y un pequeño Codigo Penal virtual.