En un momento en el cual muchas Bases de Datos se transfieren a otros países para la realización de negocios, basándose en la teórica protección a la que estarán sometidos en estas nuevas localizaciones, resulta preocupante encontrarnos con casos como el presente. En los Estados Unidos, donde muchos podríamos pensar que los sistemas de protección y de legislación en el tratamiento de datos está mucho mas avanzado que en España, han saltado las voces de alarma. Este país, donde la educación resulta muy costosa y en la mayor parte de los casos obliga a contraer alto prestamos que deberán pagar una vez finalizados sus estudios, las empresas dedicadas a este tipo de prestamos, aprovechándose en ocasiones de los menos dotados no es ajeno a los problemas que las nuevas Tecnologías de la Información están creando a la hora de tener Bases de Datos Automatizadas. Así, al parecer varias empresas dedicadas a prestamos a alumnos han podido acceder a una Base de Datos nacional de estudiantes, eso sí, no precisamente búsquedas amparadas en los fines con los cuales fue creada dicha BDD. Anteriormente ya hubo ciertos avisos en este sentido, la respuesta a los cuales fue la simple inactividad por parte del Gobierno. Finalmente la Administración ha actuado a través del Presidente de la Comisión de Educación del Senado, Edward M. Kennedy, preocupado al fin del uso que se puede dar del conocimiento de gran cantidad de información sobre los estudiantes de los EUA. Al parecer, se han detectado indicios de que algunas búsquedas realizadas en este sistema han sido utilizadas con fines no compatibles a su norma de creación, y por lo tanto solicita que se bloquee temporalmente el acceso a los datos que almacena. Al parecer, las empresas de prestamos utilizaban estos datos (entre los que se encontraban números de la SS, direcciones, fechas de nacimiento, etc…) como fuente para sus campañas de marketing masivo.
Tal y como se indica en el artículo, los estudiantes deben estar seguros que los datos que aportan al gobierno federal serán usados con la finalidad que se les indica, y que éstos serán protegidos con todos los medios que la tecnología permita, impidiendo usos desalmados como puede ser el presente, en el cual usando el conocimiento de la situación particular de unos estudiantes, las empresas privadas hacen su agosto bombardeándoles a ofertas, sabiendo que estadísticamente alguno picará, pese a los altos intereses que hay fijados para este tipo de empresas, que resulta francamente absurdo en el caso de prestamos dirigidos a cubrir una necesidad tan importante como es la educación.
Falta saber si se investigará qué empresas han utilizado este sistema, y qué responsabilidad se les exigirá.