De acuerdo, César Antonio Molina no ha gozado precisamente de la simpatía de los internautas, y después del éxito del decálogo aparecido durante su estancia en el Ministerio, aparecieron multitud de iniciativas buscando que abandonara el cargo debido a las incongruencias aparecidas en un instrumento que, recordemos, debería facilitar la comprensión de términos que se antojan complicados al ciudadano medio.
Pero es que ahora resulta que Ángeles González Sinde (Presidenta de la Academia de Cine) va a sustituirle, y no es menos cierto que ha realizado previamente diversas declaraciones al respecto de las descargas que resultan muy preocupantes, más aún si pensamos qué Ministerio va a ocupar, y las iniciativas que éste ha llevado a cabo en los últimos tiempos.
Si utilizamos las redes sociales como una suerte de medidor respecto a la respuesta de la sociedad en Internet, podemos observar como ya cuenta con un grupo en Facebook pidiendo que se vaya, y la Asociación de Internautas ya se ha levantado en contra. Y es que ha realizado afirmaciones muy discutibles. Tan mala opción es?
El primer problema aparece a la hora de observar el perfil personal de la nueva Ministra, del cual debemos recalcar su trabajo como guionista y directora de cine. Es cierto que toda persona escogida siempre contará con un bagaje profesional más o menos extenso, pero dicha actividad no representaría un problema si no tuviera de antemano una visión en contra de muchas tecnologías basadas en conceptos completamente subjetivos. Personalmente, y pese a la dificultad real que existe para ello, soy del parecer que una posición como es estar al frente de un Ministerio debería reservarse para personas expertas en la materia, y que no contasen con un punto de vista interesado que pueda comportar que su actividad se decante hacia uno de los extremos.
Dicho esto, podemos acudir a ver cómo es posible que actúe al frente del Ministerio, basándonos en los datos existentes en la Red hasta la fecha. La primera afirmación que me preocupa proviene de una entrevista realizada por el diario ABC, en referencia al controvertido Canon digital, en la que se realiza una afirmación que, por repetitiva, no debería ser realizada por personas ocupando determinados puestos
Si pudiéramos entrar en los supermercados y llevarnos las cosas sin pagar sería una catástrofe. La piratería no la compensa el canon. ¡Sólo son unos céntimos!
En primer lugar, debo darle la razón en la parte en la que dice que no compensa la piratería. Efectivamente, no la compensa, pero no porque su importe sea insuficiente precisamente, sino porque la función de dicho canon no es esa, sino la compensación por la existencia de esas excepciones que la Ley establece. El problema aquí es que se intenta llevar siempre todo hacia la vía penal, la amenaza de privación de libertad que parece que supone una presión mayor para los internautas. El problema es que, al igual que ha sucedido en otros países, este tipo de comparaciones acaban no siendo tomadas en serio, tal y como podemos ver en parodias como la aparecida en la serie IT Crowd, llamada aquí Los informáticos.
Es cierto que entre los internautas en ocasiones aparecen afirmaciones similares a ésta, respecto a la presunción de culpabilidad, que el canon supone que vamos a cometer un delito, y dado que no es delito éste no debería existir. Pero desde un punto de vista tanto jurídico como social, una afirmación como ésta resulta altamente peligrosa.
Por otro lado, no podemos realizar un análisis del canon desde la perspectiva del importe existente exclusivamente en una unidad de un soporte concreto. Es cierto que son solo unos céntimos en cada soporte, pero cuando pensamos en las incongruencias que aparecen en los nuevos términos de la compensación por copia privada (tema que ya traté en su momento aquí y aquí) y el gran número de soportes vendidos al año, estamos hablando de cantidades muy elevadas. Debemos recordar que en teoría nos encontramos ante una compensación equitativa y, cuando se reduce el alcance de las excepciones que dan vida a dicha compensación, debemos tenerlo en cuenta a la hora de calcular el alcance de las cantidades con las que trabajamos. Por otro lado, no debemos olvidar el gran número de personas jurídicas que se encuentran pagando dicho importe, pese a que la excepción por copia privada no les resulta aplicable. Qué sucede con ellos?
Posteriormente me encuentro con una entrevista realizada en El País, con el suculento titular de «La presidenta de la Academia de Cine, contra la banda ancha», de la cual podemos mencionar los siguientes extractos
«Hay mucha demagogia y mucha mala información sobre el canon digital y eso, a los que nos dedicamos a la cultura, nos duele»,
Totalmente cierto que existe una muy mala información sobre el canon digital, y esto es así en ambos lados de la disputa. El canon digital no permite realizar cualquier actuación a través de Internet convirtiéndola automáticamente en legal, ni tampoco su única utilidad es pagar por nada. Pero no conviene ver la paja en el ojo ajeno y olvidar la viga en el propio, dado que si se realiza una afirmación como ésta, no se puede posteriormente indicar que el canon digital no compensa la piratería (creando una información aún peor que la existente).
«Seamos todos sinceros, ¿para qué necesitamos todos una línea de ADSL de no sé cuanto gigas? ¿Para mandar e-mails? Telefónica sabe que el 80 por ciento del volumen de tráfico en sus líneas es descarga de archivos», denunció, recordando que el canon «permite que podamos hacer uso privado».
Dejando de lado lo absurdo que resulta la afirmación de una ADSL de gigas de ancho de banda (tema que estoy seguro será utilizado ampliamente en multitud de lugares) al menos aquí se
hace referencia a la posibilidad de uso privado de las obras gracias al canon, aunque sin aparecer mención a qué podemos entender realmente como uso privado.
Por otro lado, y sin negar que una gran parte del tráfico existente pueda corresponder a la descarga de archivos, personalmente dudo que un 80% corresponda a descargas de contenido protegido por derechos de autor (pensemos en el caso extremo de Suecia y su 50%). Pensemos que las nuevas velocidades están permitiendo el acceso a contenidos de vídeo y audio mediante diversas plataformas, además de permitir en algunas empresas eliminar las distancias existentes entre los diversos centros, permitiendo videoconferencias y otros mecanismos que de otra forma resultaría imposible de ofrecer. Hoy en día no resulta extraño utilizar las diversas emisoras de radio online (spotify, lastfm, la que vosotros prefiráis), disfrutar de contenidos en HD que las mismas cadenas de televisión ofrecen (aunque aún sin llegar al elevado número de contenidos existentes en Estados Unidos) y todo ello sin vulnerar derechos de autor de ningún tipo. Es precisamente este tipo de interpretaciones que me preocupaban a la hora de analizar el perfil de la nueva Ministra.
Ahora todo depende del efecto que tengan los técnicos de su departamento a la hora de asesorarla correctamente, aunque visto cómo se desarrolló la campaña «si eres legal, eres legal», mi preocupación va en aumento. Qué pensáis sobre el nombramiento de esta nueva Ministra?