No niego que los poderes públicos poco a poco se van haciendo eco de la necesidad de aumentar las medidas de protección a la hora de acceder a determinados datos sensibles. Cada vez se intentan aplicar medidas preventivas de seguridad en las aplicaciones y equipos con tal de intentar impedir que se produzca un acceso no autorizado a causa de un pequeño error. Ahora bien, dichas medidas han de ir acompañadas de una correcta formación de los trabajadores, así como el seguimiento y comprobación que la actuación de dichos trabajadores se adecúa a las indicaciones que se le señalen.
Podemos observar como las medidas tecnológicas quedaron sin efectividad real en una noticia según la cual un agente de aduanas aceptó dinero a cambio de facilitar acceso a ciertas bases de datos federales. En este caso, uno de los agentes que contaba con un acceso autorizado actuó de tal forma que finalmente podía acceder gente que no debería, más teniendo en cuenta el tipo de datos a los que se puede acceder en una base de datos de este tipo.
Si bien este tipo de problemas resultan complicados de prever, por otro lado debemos observar como parece ser que el acceso a dichas bases de datos no se encuentra limitada por la localización de los equipos (medida que dificultaría el acceso a los datos por mucho que contase con el usuario y su contraseña) , hecho que al menos no se menciona en la noticia original. Y es que hay que tener en cuenta también el factor humano a la hora de tratar con datos personales.