Una de las preguntas que suelen hacerme cuando doy algún curso de iniciación a Internet es si realmente podemos encontrar de todo si sabemos buscar bien. La verdad es que el gran número de páginas web accesibles desde cualquier parte del mundo, la gran diversidad que podemos encontrar en el colectivo de usuarios de Internet, ha facilitado este mismo hecho. Si una persona tiene el conocimiento y la voluntad de compartirlo, y afortunadamente esto se da en bastantes ocasiones, existirá un sitio en el que encontrar la información que buscamos.
Si bien el problema no es la información en sí, sino el uso que se le de (no es lo mismo para únicamente investigación o curiosidad que con otras intenciones más peligrosas), la facilidad de acceso a dicha información, sin control en la mayoría de las ocasiones sobre la edad o características personales del usuario, ha creado una situación de desconfianza en el seno de la sociedad.
Leyendo artículos a través de Internet me he topado con este artículo en el que se debate sobre el control de búsquedas en la Unión Europea.
Frankly speaking, instructing people to make a bomb has nothing to do with the freedom of expression, or the freedom of informing people.
Esta afirmación tan controvertida proviene de Franco Frattini, Comisario de Seguridad y Justicia de la UE. Al parecer, el derecho a la información no incluye el derecho a poseer conocimientos que en un momento dado puedan llegar a ser utilizados como armas (en este primer caso, bombas puramente dichas), lo que sucede es que en muchas ocasiones la línea que delimitará estos datos puede resultar complicada de ver.
Por otro lado, debemos tener en cuenta una característica siempre importante en medidas propuestas cuando son tan drásticas como la presente debe tener en cuenta la efectividad que puede llegar a obtener. La realidad es que, pese a que utilizando buscadores y determinadas páginas web resulta muy sencillo acceder a dicho contenido, en el caso de bloqueo podrán seguir transmitiendo datos encriptados de tal forma que no resulte posible su identificación. De esta forma, los únicos que resultarán realmente afectados de forma negativa por tal control serán los curiosos.
I do intend to carry out a clear exploring exercise with the private sector … on how it is possible to use technology to prevent people from using or searching dangerous words like bomb, kill, genocide or terrorism
De nuevo se les atribuye un grado de peligro a simples palabras, llevando hasta el límite el dicho de que es más fuerte la pluma que la espada. Da la sensación que incluso buscar información histórica sobre genocidios acaecidos en el pasado puede llegar a ser una búsqueda no permitida si realizamos una interpretación estricta de la afirmación de Frattini. Cuál es el límite a la hora de acceder a la información? Quién tiene el derecho a decidir realmente qué contenidos son peligrosos y cuáles no?